lunes, 23 de marzo de 2009

La verdadera riqueza no se roba

Algunas personas creen que es más beneficioso aprovecharse de las cosas, las situaciones y las personas, haciendo el mínimo esfuerzo posible. Seguramente conoces a alguien que, por no encontrar cómo resolver una situación difícil, tuvo que sacrificar algo muy preciado.

Quizás esas personas no se dan cuenta de que la verdadera carencia no es la necesidad en sí, sino no saber buscar otra forma de resolverla. Quien vive en carencia suele carecer de todo: de amor, de fe, de entusiasmo. Y puede pasar la vida entera así, creyendo que la suerte solo llegará cuando alguien aparezca a resolverle sus problemas.

Pero existen otras personas, a las que yo llamo oportunistas: quienes se acercan justo en ese momento de necesidad, no para ayudar, sino para sacar provecho de ella. Se presentan como una solución, cuando en realidad están velando por su propio beneficio a costa de tu urgencia. Lo que ganan por un lado, la vida se los quita por el otro.

Hay quienes dicen que toda oportunidad debe aprovecharse, y eso está bien, siempre que no sea a costa del dolor o la necesidad ajena. Porque cuando crees que te enriqueces con la necesidad del otro, en realidad te empobreces. Y esa es la pobreza más extrema: no la falta de dinero, sino la falta de caridad y de humildad.

Hagamos por los demás lo que quisiéramos para nosotros mismos. Nunca sabemos cuándo seremos nosotros quienes necesitemos de otros. Parece inimaginable, pero ocurre: cuando menos lo esperamos, aparece alguien a ayudarnos. Tal vez no lo sepas, no lo veas, o nadie te lo diga, pero siempre hay, cerca de ti, alguien que en este momento te necesita.

Qué mayor gloria que convertir, con un gesto sincero, a una persona carente en una persona con fe?

 Ayudar de corazón, sin sacar provecho de su situación, es un acto que trasciende. Porque de algo debemos estar seguros: de esta vida nos vamos con el puño abierto y los bolsillos rotos. No nos llevamos nada. Solo dejamos, en quienes ayudamos, la semilla de la fe y del amor que sembramos.

sábado, 21 de marzo de 2009

Creando el nuevo album de mi vida

Cuando un fotógrafo toma una foto trata de considerar todos los elementos que hay en su entorno, tal como luz, distancia, ángulo, contraste. Y una vez que la foto sale lo primero que hace es ver si la foto quedo como esperaba. La foto que le gusta la comienza a organizar en un álbum y la que no, la elimina; nadie quiere conservar una foto que no le gusta.

Asimismo a los que nos gusta la fotografía, queremos ver de inmediato como salimos en ella y si nos gusta comenzamos a escoger las mejores fotos, y a armar un álbum para compartirlo con nuestras amistades y familiares. Seria magnifico que pudiéramos hacer un álbum de vida pero solo con los buenas fotos y mejores recuerdos, así como un fotógrafo crea un álbum con sus mejores fotos para recordarlas.

Es necesario eliminar aquellos insanos recuerdos, eliminar esa “foto”, ese “recuerdo”, que quizás marco tanto tu vida y que hasta hoy han estado presentes. Hay que crear nuevas fotos, y agregar una foto más en nuestro álbum: La foto del perdón; esa foto que cuando la veamos nos recuerde que debemos perdonarnos a nosotros de primero, sobre todo cuando hemos podido reconocer que somos responsables de la vida que tenemos.

Necesitamos perdonarnos porque no debemos estar cuestionándonos por una “vieja foto”, y mucho menos conservar recuerdos que no ayudan para nada a hacer de nuestra vida algo hermoso. Es saber, que quizás puedas ser perdonado por alguien que tiene en su vida una “foto de perdón” como la que tu agregaste a tu álbum.

Tratemos de dejar solo los buenos recuerdos y escojamos las mejores fotos, las mas bonitas y agreguemos nuevas fotos; esas fotos que hoy quieres que todo el mundo vea, fotos donde puedas mostrar toda tu alegría, optimismo, entusiasmo y cuando tu nuevo álbum sea visto por todos tus seres queridos puedas escuchar de ellos: Esta es la mejor foto de tu vida!

domingo, 15 de marzo de 2009

Creer nuevamente en alguien

Creer nuevamente en alguien

Por favor, “Déme una oportunidad para que usted vuelva a creer en alguien”. Eso lo escuche recientemente, y como cuesta darle oportunidades a muchas personas solo porque no nos fue bien en el pasado con alguna persona que abuso de nuestra confianza y creemos que a todos hay que juzgarlos por lo mismo.

En leyes, una persona no puede ser juzgada dos veces por el mismo delito, sin embargo, es algo extraño que en la vida nos la pasamos juzgamos a una persona muchas veces por un delito cometido por todos y así mantenemos una creencia errada que reza asi “Pagan justos por pecadores”

Si hoy llueve mañana hay sol, los días no son iguales, nosotros mismos nunca permanecemos iguales, estamos constantemente evolucionando. Los que se mantienen en la vida bajo una misma premisa de vida, están en la situación opuesta, involucionando, y esto es tan grave como estar muerto en vida.

En el tiempo cambian nuestras expectativas, nuestros gustos, nuestros modos de vida, nuestros y de igual forma todos merecemos la oportunidad que se nos de la oportunidad para ver las cosas diferentes.

En el momento que decidamos darle una oportunidad a alguien sin importar el pasado, lo que vivas de acá en adelante será ganancia para nosotros ya que hemos abierto la puerta del corazón, la puerta de la tolerancia, de la aceptación y lo mas importante la puerta del cielo a donde todos queremos ir porque todos deseamos ser felices.

No importa lo pasado, no importa si un error ocurrió mil veces, no importa si ahorita no te sientes feliz con lo que tienes, o con lo que eres, siéntete feliz solo de pensar que en el momento que menos esperemos, ahí esta Dios dándonos la oportunidad que estamos esperando…. Cada quien sabe lo que necesita!! Solo esperemos que ocurra y para que ocurra solo permitamos que lo deseemos con todo el corazón!!

sábado, 14 de marzo de 2009

No soy yo, eres tú!

Cuantas veces le decimos a alguien que son ellos los que deben cambiar, que son ellos los que tienen que decidir, que son ellos el gran problema. Es más fácil dejar caer sobre los demás la responsabilidad de todo lo que esta ocurriendo alrededor, por que “yo” no tengo ningún problema, eres “tú” quien tiene el problema, y cuando se trata de los “no soy yo” tratando de echar culpas o dejar la responsabilidad en otros podríamos decir esto:

No soy yo quien tiene que cambiar, eres tú quien tiene que cambiar.
No soy yo el que se expreso mal, eres tú que no captaste lo que quize decir
No soy yo el que esta cansado de esperar, eres tú que no quieres esperar
No soy yo la persona que tú necesitas, eres tú que necesitas de otra persona
No soy yo el que ve problemas donde no lo hay, eres tú que a todo le ves un problema
No soy yo nada sin ti, eres tú nada sin mí.
No soy mas de lo que soy, eres tú quien crees ser mas de lo que eres
No soy yo lo que tú esperas, eres tú que esperas mas de mi.

Y que sucede cuando esos “eres tú” son realmente “que sí eres”, ahí la cosa cambia porque hay situaciones que ocurren y que uno debe asumir por bien o por mal, y es la consecuencia de nuestros actos, es allí cuando ese “eres tú” se convierte realmente en “soy yo”, ahí la responsabilidad es netamente nuestra.

No soy yo soy el responsable de tu vida, soy yo el responsable de mi vida.
No soy yo quien tiene que hacer más por ti, soy yo, quien tiene hacer mas por mi.
No soy yo el que ve cosas donde no las hay, soy yo, el que he aprendido a diferenciar lo que realmente existe alrededor y que realmente existen.
No soy yo el que quiere una oportunidad en la vida, soy yo quien te quiere dar la oportunidad de tu vida.
No soy yo quien busca la felicidad en otra persona, soy yo la única persona feliz sin buscar a otro para serlo.

Como yo “soy yo” y tú, “eres tú”, lo mejor que podemos hacer antes de buscar culpables o responsables es aprender a vernos nosotros mismos e identificar de quien realmente es el problema, para mejorar nuestras actitudes, nuestro comportamiento y cuando ya el cambio en nosotros se produzca, es casi seguro que todo el cambio que esperas en los demás también ocurra. Una cosa lleva a la otra, todo es cíclico, se comienza por uno mismo si queremos que ocurran los cambios que esperamos en los demás.