sábado, 5 de diciembre de 2009

NO ES LO QUE SEA, ES LO QUE QUIERO

Hay una frase de Bill Cosby que dice: "Si sabes lo que quieres, lo reconocerás cuando lo veas". Es una frase sencilla, pero encierra algo que muchos pasamos por alto: no se puede reconocer lo que se busca si nunca se ha definido con claridad qué es lo que realmente se quiere.

Esto se hace muy evidente en las relaciones de pareja. Cuando nos convencemos de que no podemos encontrar a la persona adecuada, muchas veces terminamos intentando convertir a la pareja que tenemos en la que en realidad queremos. Hay dos maneras comunes de hacer esto: la primera es decirnos a nosotros mismos que esa persona es diferente de quien realmente es, ignorando lo que tenemos frente a nosotros. La segunda es intentar "arreglarla", cambiarla poco a poco hasta que se convierta en lo que esperamos. Ninguna de las dos maneras funciona.

Cuando no somos honestos con nosotros mismos acerca de quién es realmente nuestra pareja, acabamos desilusionados o decepcionados. Y no es culpa de ellos, es nuestra. Nosotros elegimos no ver, o elegimos esperar un cambio que nunca pedimos con claridad.

Debemos estar claros acerca de lo que queremos de una relación, y teniéndolo claro, esperar exactamente por eso. No tener claridad nos lleva a conformarnos con "lo que sea" o "lo que venga", como si cualquier cosa pudiera llenar un espacio que en realidad necesita algo específico.

Si quien tenemos a nuestro lado no es lo que buscamos, lo más sano es decirlo, con honestidad y respeto. No es nuestra tarea cambiar al otro, así como tampoco es tarea del otro convertirse en quien nosotros imaginamos. Cuando algo no nos queda bien, lo más honesto no es forzarlo hasta que duela, sino reconocer que simplemente no es para nosotros, y que está bien soltarlo.

No se trata de no querer a quien tenemos al lado; se trata de tener la honestidad de preguntarnos si esa relación responde a lo que realmente buscamos, o si seguimos ahí por costumbre, por miedo a estar solos, o por la esperanza de que algún día cambie.

No esperemos cambios en nadie, y menos cuando nosotros mismos no somos capaces de cambiar. La claridad no es solo sobre el otro: también es sobre nosotros. Saber lo que queremos implica, primero, saber quiénes somos, qué necesitamos, y qué estamos dispuestos a dar a cambio.

Hay que saber lo que queremos para merecer lo que nos venga. De otro modo, todo lo que llegue será "bienvenido", simplemente porque no sabemos distinguir lo que queremos de lo que no queremos. Y solo estaremos verdaderamente claros sobre lo que buscamos en el otro, cuando primero estemos claros sobre quiénes somos nosotros mismos.



miércoles, 25 de noviembre de 2009

LO QUE PUEDO Y NO PUEDO CAMBIAR

Cuando queremos un cambio en nuestra vida, muchas veces queremos un vuelco de 180 grados. Tal vez quisiéramos cosas totalmente diferentes: un nuevo hijo, una nueva pareja, un nuevo trabajo, un nuevo carro, una nueva residencia, incluso un nuevo país. Si lográramos obtener todo lo que deseamos, diríamos que nuestro sueño se hizo realidad.

Pero, ¿qué sucede con todos esos cambios cuando muchos de nosotros no somos capaces de cambiar nuestras actitudes, ni para nosotros mismos ni para los demás? Es fácil hacer esto:

Cambiarnos todos los días de zapatos, y aun así no sentirnos cómodos.
Cambiarnos de trabajo, pero tal vez seguir haciendo lo mismo.
Cambiarnos de ropa, y tal vez sentirnos desnudos.

Hay cosas que definitivamente podemos cambiar a la vista de cualquiera. Lo que no podemos cambiar es nuestra esencia: lo que somos, lo que sentimos, lo que vivimos. Y por eso necesitamos sentirnos auténticos, más allá de cuántas cosas externas decidamos modificar.

Hay otras cosas que tampoco podemos cambiar:

No podemos cambiar el corazón, pero sí podemos llenarlo de más amor y de más vida.
No podemos cambiar de padres, porque ellos nos dieron la vida.
No podemos cambiar a nuestros hijos, porque son parte de nuestro ser y la razón de tantas cosas en nuestra vida.
No podemos cambiar de hermanos, porque con ellos crecimos.
No podemos cambiar el pasado, pero sí podemos decidir qué hacer con lo que aprendimos de él.

Tal vez la verdadera transformación no esté en cambiarlo todo a nuestro alrededor, sino en aprender a relacionarnos en paz con aquello que no podemos cambiar. Lo mejor que podemos hacer es aceptar los cambios como vengan, vivir en paz y tranquilidad, sobre todo cuando algo está fuera de nuestras manos, y sentirnos felices con lo poco o con lo mucho que tengamos.

Al final, cambiar de lugar, de trabajo o de apariencia puede ser fácil. Lo difícil, y lo verdaderamente transformador, es cambiar la manera en que miramos lo que no podemos cambiar.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Tropezando con la misma piedra

Me he equivocado tantas veces en mi vida que ya no entiendo qué tiene de malo el dicho tan conocido: "tropecé de nuevo con la misma piedra". Si lo pensamos bien, ¿realmente aprenderíamos algo de la vida si no tropezáramos con tantas piedras como las que hemos tropezado a lo largo del camino?

El problema no es tropezar. El problema es tropezar y no darnos cuenta de que tropezamos. O, peor aún, tropezar, caer, y no levantarnos. No es malo tropezarnos; lo que sí sería imperdonable es evitar el camino por completo, por miedo a caer, por miedo a equivocarnos.

Pensemos en cuántas veces hemos repetido el mismo error en una relación, en un trabajo, en una decisión financiera, convencidos de que "esta vez sería diferente". Tal vez la pregunta no es por qué volvimos a tropezar, sino qué aprendimos cada vez que lo hicimos, y si finalmente nos detuvimos a mirar la piedra antes de seguir caminando.

La mejor escuela de la vida es precisamente esa: la que nos enseña a través del tropiezo. La que nos dice: "tropezaste, y está bien, porque ahora sabes que esa piedra existe. La próxima vez que tropieces, fíjate si ya sabes cómo levantarte." Es la prueba que la vida nos pone a cada uno, para que salgamos de ella más fuertes, más despiertos, más nosotros mismos.

No podemos permitirnos estar todo el tiempo evadiendo los problemas en lugar de enfrentarlos. Y si tropezando es como aprendemos, entonces bienvenidas todas las piedras en mi camino. Porque más que el tropiezo en sí, lo que define quiénes somos es lo que hacemos después de él: si nos quedamos en el suelo, o si aprendemos finalmente a caminar distinto.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Mis hijos, tus hijos, nuestros hijos

Veo a mis hijos. Veo a los hijos de mis amigas, de mis familiares, a los hijos de los demás. Los observo: cómo se comportan, cómo hablan, cómo dramatizan, cómo lloran. Y lo que más noto en ellos es que no tienen temores ni les importa si alguien los vio "moqueando" después de llorar hasta más no poder. No están pendientes de si tienen las manos o la ropa sucia, ni de si los están mirando o no. Simplemente son ellos mismos, sin filtros.

Los niños siempre quieren hacer algo. Si no están haciendo nada, te lo dicen. Y les encanta que los tratemos como grandes. Si nunca lo has hecho, prueba a comenzar a preguntarles: "¿Qué comida quieres hoy?", "¿A dónde te gustaría ir?", "¿Qué ropa te vas a poner?", "¿Cuál juguete te gusta más, y de qué color?". ¿Cuántos padres realmente les preguntan a sus hijos a dónde les gustaría ir de vacaciones?

Algunos deciden por ellos sin preguntarles nada, sin darles ninguna posibilidad de elección. Y es enorme la importancia de que los padres aprendamos a dejar elegir a nuestros hijos, que puedan decidir desde pequeños lo que les gusta o no. Eso los hace sentir parte activa de la familia, integrados en las decisiones, y poco a poco más responsables de lo que eligen.

A los niños les encanta sentirse útiles y productivos. Cuando no encuentran esa sensación, buscan llamar nuestra atención de otras formas: se frustran, insisten, no te dejan en paz, piden y piden cosas. No es manipulación; es su manera de decirnos que necesitan presencia, que necesitan ser vistos. Tal vez nosotros descuidamos esto sin darnos cuenta, pero ellos sí lo sienten, y lo expresan a su manera.

Tratemos a nuestros hijos con más confianza, dándoles espacio para decidir y para equivocarse. Son niños, pero también hay que prepararlos para la vida, para que crezcan siendo seguros, independientes, capaces de resolver incluso cuando un día no estemos presentes para hacerlo por ellos.

Lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos es amarlos. Y vale la pena detenernos un momento a pensar: qué vacío sería el mundo si no tuviéramos a nuestros hijos para querer.!

domingo, 27 de septiembre de 2009

Cuando el zapato nos queda bien, nos olvidamos del pie

Hay una frase que he escuchado muchas veces: "cuando el zapato nos queda bien, nos olvidamos del pie". Es una forma sencilla de decir algo que nos pasa todo el tiempo: cuando algo funciona, cuando llega la comodidad, dejamos de prestarle atención a lo que en realidad hace que todo funcione.

Nos pasa con la salud: mientras el cuerpo responde bien, no pensamos en él. Nos pasa con las relaciones: cuando todo fluye, dejamos de cuidar los detalles que las sostienen. Nos pasa con el trabajo, con la familia, con nosotros mismos. Nos acomodamos, y sin darnos cuenta, comenzamos a dar por sentado lo que antes nos costó tanto conseguir.

Y también ocurre lo contrario: cuando algo deja de funcionar, cuando "el zapato aprieta", culpamos a los demás, nos quejamos de la vida, y consideramos a otros responsables de que las cosas no salgan como esperamos. A veces nos damos por vencidos, y entonces andamos por la vida sin un plan, sin objetivos, y sin ningún tipo de recompensa.

Si miráramos la vida como un trabajo que merece nuestro mejor esfuerzo, entenderíamos que la recompensa no llega de quejarnos cuando algo no sale bien, sino de seguir haciendo las cosas con dedicación, incluso cuando ya nos sentimos cómodos. Cuando nos hacemos buenos en algo, los demás lo notan: algunos nos imitan, otros aprenden de nosotros. Y no hay mejor recompensa que sentirnos apreciados por el esfuerzo que sostenemos, no solo por el que mostramos al principio.

Pero ese esfuerzo no puede depender de que las cosas vayan bien. La vida no será mejor con nosotros hasta que nosotros no decidamos ser mejores con ella, incluso cuando el zapato ya nos quede perfecto.

El pie sigue ahí, sosteniéndonos, cargando con cada paso, aunque ya no lo sintamos. Así como el esfuerzo diario, el cuidado de los detalles, la gratitud constante, siguen siendo necesarios, aunque la vida ya nos resulte cómoda y fácil.

No nos conformemos con la vida que tenemos solo porque ya nos sentimos a gusto en ella. La vida ofrece una cantidad de oportunidades que está esperando a que nos atrevamos a tomarlas, incluso, y sobre todo, cuando todo parece estar funcionando bien.

Gracias, pie, por seguir ahí incluso cuando dejamos de notarlo

viernes, 18 de septiembre de 2009

Justicia del hombre, Justicia Divina

"Dime la verdad, que yo te invento la mentira." Esta frase es muy usada por los abogados cuando quieren defender a su cliente, a veces indefendible. Pero para eso están los abogados: para abogar por una causa, sin importar si es buena o mala, porque ese es su cliente.

Obviamente, no siempre podemos creer que hay que defender lo indefendible cuando sabemos que existe culpa. Si nos basamos en uno de los valores más importantes, la justicia, ahí esa frase no tiene mucho espacio; más bien resulta contradictoria. "Justos por pecadores", decimos cuando pagamos algo que no hicimos. "Cuando somos inocentes, no hay justicia", decimos cuando sentimos que la verdad no se reconoce. "Cuando no hay justicia, no hay justos", concluimos, cansados de ver que el sistema no siempre responde como debería.

Tal vez el problema es que dejamos la justicia únicamente en manos del hombre, y nos olvidamos de que existe algo que llamamos justicia divina, que para muchos es la mejor de todas las justicias.

A veces entramos en conflicto por situaciones donde nuestros seres queridos pueden verse afectados, directa o indirectamente. Hay situaciones que no merecen el desgaste emocional de recurrir a las leyes. Es probable que tengamos argumentos válidos y certeros para decidir cuándo algo requiere intervención legal y cuándo no, pero hay algo que se llama "precio", y es muy alto el costo emocional que ciertas situaciones pueden generar.

No siempre podemos, ni debemos, dejarlo todo en manos de la justicia divina. Hay delitos que, por su naturaleza, requieren penalización legal. Pero para aquello que sí podemos decidir nosotros mismos, sin tener que recurrir a las leyes, muchas veces es mejor dejárselo a Dios. ¿Qué mayor castigo puede recibir alguien que el que se impone a sí mismo? Y cuando hablo de justicia divina, me refiero a esa presencia que nos pone frente a cada situación donde debemos reconocer nuestros errores, asumir las consecuencias, y hacernos responsables de ellas.

Cada quien se castiga a sí mismo, tarde o temprano. Por eso creo que necesitamos estar conscientes de las acciones que generamos, y del daño que podemos causar en otras personas con nuestras actitudes. Solemos hacer mal uso de la razón, tendemos a ser violentos, agresivos, defensivos. Por eso es tan importante intentar ser justos antes de atacar a los demás.

Valoro profundamente a las personas irremediablemente justas, esas que no necesitan que nadie les invente una mentira para ayudarlas, cuando en realidad son culpables de algo. Cuando alguien reconoce su error y lo hace público, ahí está, en cierta forma, redimido, y esa es quizás la mejor manera en que la justicia divina puede abogar por él.

No seamos como los injustos que culpan a los demás para ganar indulgencia propia; eso es de lo peor a lo que puede llegar un ser humano. Aprendamos, en cambio, a ver la verdad en el corazón de las personas, a dejar la mentira a un lado, y a recordar siempre que arriba hay un Dios que ve hacia abajo. No olvidemos nunca que primero está la justicia divina, y después, la justicia del hombre.

martes, 15 de septiembre de 2009

Rescatando a la mujer

Somos mujeres. Algo hermoso, por ser creadas por Dios y porque fuimos creadas para ser compañera del hombre. Dios nos dió la bendición para poder procrear. La mujer es algo hermoso, que se debe cuidar, venimos de una hermosa madre que Dios creo con la naturaleza de que fuera madre, pero sobre todo ser MUJER.

Hemos estado en una sociedad donde hemos dejado gran parte de nuestro rol de ser mujer a un lado para atender asuntos que corresponden a los hombres. El mundo ha evolucionado y nosotras en él, nos hemos convertido en mujeres exitosas, emprendedoras, guerreras, madres, y se nos ha olvidado que también debemos dejar que los hombres hagan su rol.

Queremos hacer todo creyéndonos las SUPER MUJERES : hacemos lo nuestro, lo de ellos, el trabajo nuestro, el trabajo de ellos, decidimos sobre nuestros hijos, sobre la familia, decidimos a donde ir de vacaciones, decidimos hasta que hacer con el dinero de él porque nosotros lo “administramos” mejor que ellos.

Somos MUJERES, féminas. Rescatemos a esa mujer que tenemos dentro de nosotras, nos hemos convertido en HOMBRES, que queremos resolver todo y ponernos los "pantalones" nosotras cuando debemos ponernos nuestra "falda" y hacer nuestro rol.

Rescatemos nuestra dulzura, dejemos que ellos decidan y que sientan que están cumpliendo su rol. Nos quejamos de ellos cuando decimos que no hacen más por nosotras y para nosotras y somos nosotras las que no dejamos que ellos hagan, porque “nosotras lo hacemos mejor”.

No es solo vestirse como mujer, es sentirse mujer;
No es hacer lo que al hombre le corresponde sino apoyarlo a él en lo que le corresponde hacer
No es que tengamos la razón , es que ellos también tienen la razón
No es que yo hago las cosas a mi manera, es que también hay que esperar que ellos hagan las cosas a su manera.

Apoyo a los hombres que se esfuercen en hacer su rol, y que dejan que la mujer haga el suyo. Es bueno que de vez cuando nos hagan saber que NO tenemos la razón y no como dicen algunos hombres “a las mujeres hay que darles la razón”.

A los hombres les gusta “la mujer con pantalones” (asi dice una cación). Es posible que a algunas mujeres les resulte halagador que un hombre le diga que le encanta que resuelva sola y que no dependa de un hombre, pero es una posición cómoda para algunos ya que en esta época hay muchos hombres que prefieren cada vez hacer menos y buscarse mujeres que ya vengan completas, y ahí venimos nosotras a rescatarlos a ellos cuando somos nosotras las que queremos que nos rescaten.

Las mujeres debemos luchar por rescatar lo que somos, cuidemos de nosotras, dejemos que ellos también nos cuiden. No somos las madres de ellos, somos las mujeres para ellos, las compañeras para ellos y si queremos que realmente los hombres comiencen a hacer su rol, comencemos por dedicarnos a SER MUJER.

lunes, 27 de julio de 2009

Habilidad y Confianza

Todos poseemos ciertas habilidades para muchas cosas. Algunas personas tienen habilidades para crear con sus manos, otras para aconsejar, otras para negociar, otras para ensenar a otros; en fin, todos estamos provistos de muchas habilidades, y en algunos casos muchos sabemos que las tenemos pero no la usamos, y si la usamos no lo hacemos en nuestro beneficio. No es solo tener habilidades, sino tener la confianza para lograr todo aquello que sabemos, somos capaces de hacer.

Cuantas personas saben que pueden hacer algo maravilloso porque tienen ese “don” especial y no lo usan porque no confían en sus propias capacidades?

Muchos de nosotros tenemos intenciones, pero la intención, es la posibilidad a un fracaso. Si creemos que en la vida son mas certeras las intenciones que las acciones, nos quedaremos como muchas personas que toda su vida tuvieron la “intención de”, pero que no hicieron. Hagamos lo que tengamos que hacer.

La mejor manera de llegar a donde queremos no es con la intención es con la ACCION.

Necesitar y Querer

No todo lo que queremos es lo que necesitamos. Cuando se quiere algo, se busca y se obtiene, pero cuando se necesita, no se tiene. Básicamente y en términos absolutos podríamos decir que nosotros no necesitamos nada.

Cuando forzamos la necesidad como algo imperativo, que necesariamente tiene que ocurrir, porque sin eso no podemos vivir, la consecuencia es: Qué se hace necesario para tu vida, y cuando no lo tienes te vuelves infeliz!

Necesito un carro!! Necesito una casa!! Necesito mas dinero! Necesito un empleo! Necesito casarme ! Necesito un perro! Necesito un novio! Necesito un amigo! Necesito vivir tranquilo! Necesito mi espacio!. Necesito un hijo(a)! Necesito ser feliz! Necesito, necesito, necesito!!!!! Necesitamos tanto de eso, y realmente cuanto de eso tenemos?? Cuanto de eso realmente es necesario?

Cuando ponemos énfasis en las necesidades como algo primordial en la vida, esto no ocurre.

Solo necesitamos una cosa : el aire para vivir, y ese aire es DIOS dentro de nosotros dándonos la oportunidad para “QUERER” , mas que para “NECESITAR”.

Olvidémosnos de las necesidades, pongamos mas atención a querer hacer para poder obtener. La necesidad es efímera, y una vez provista, nos damos cuenta que ya no lo necesitamos! Solo nos hace falta la voluntad para querer hacer las cosas, el entusiasmo para poder empujar el objetivo, las ganas para vivir, y lo más importante, la confianza en Dios!

domingo, 14 de junio de 2009

Llamemos las cosas por su nombre

Cada cosa tiene el nombre que identifica lo que es. Cada persona tiene su nombre, la cual la identifica. Cada oficio que hacemos tiene su nombre. Cada animal tiene una raza. Cada pais tiene su propio lenguaje. Cada cosa tiene un lugar y hay un lugar para cada cosa. Siendo asi, por que a veces nos cuesta darle los nombres apropiados a las cosas que son o a las situaciones que existen.Creamos en nosotros mismos dudas, muchas veces al no saber que direccion tomar.

Para mi no existen las medias tintas, ni los grises, las cosas son como son, y existen asi es por una sola razón, sencillamente tienen su nombre y hay que llamarlas por su nombre. Si ponemos las cosas en blanco y negro, siendo exstremista o radical, ahí no caben los grises; hacerlo así ayuda a poder mantener el foco sobre la situación que se está viviendo y nos permite ver de manera más objetiva lo que tal vez nos está enturbiando el gris.

Sabemos que exísten matices, que podemos usar mano izquierda para no resultar muy duros con los demás, y mucho más con nosotros mismos, pero yo me pregunto, cada mano tiene su propio peso, entonces porque darle más fuerza a una que a otra; si queremos hacer lo que sabemos debemos hacer, no nos pongamos a pensar mucho en que si la consecuencia es buena o mala, simplemente la que sea, debe resultar asi, y hay que aceptarla.

Si hoy quisieramos ponerle un nombre a algo, pongamosle no solo el nombre, si no el apellido, y veremos como se nos muestra más claro el panorama y la aceptación a la respuesta que de seguro encontraremos, porque de algo si tenemos que estar claros en esta vida, y es que si no nos hacemos preguntas ahora por temor a las respuestas que obtengamos, cuando pase el tiempo, no solo te haras preguntas por todo, si no que cuando se te den las respuestas ya el tiempo hizo lo que tuvo que hacer y aunque se puede volver a comenzar, recordemos que el tiempo no es benevolente con nadie.

El tiempo pasa, la vida sigue, y nosotros necesitamos aprender a vivir con todo lo que hemos sabido ha sido parte de nuestra existencia.

viernes, 12 de junio de 2009

La espera, desespera

Estoy esperando que muchas cosas ocurran en mi vida, sin embargo, todo lo que sea “espera”, desespera. Lo que he aprendido es que en el camino tenemos que ir fomentando la paciencia para que cualquier situación sobre la que esperamos un resultado, ocurra de la mejor manera.

Podemos sentir que esperamos mucho, y realmente “mucho” es demasiado, pero “poco” también es demasiado. Así que la espera ideal es la que ocurre cuando corresponde.

Las siguientes situaciones de seguro nos ha ocurrido a todos alguna vez, y cuantas de todas ellas hemos esperado.

• Esperar para que nos atiendan en una consulta
• Esperar un turno para tomar un numero y ser atendido
• Esperar a que escampe después de un día lluvioso
• Esperar a que amanezca un nuevo día
• Esperar para volver a comenzar
• Esperar a quien no te espera a ti
• Esperar a quien nos espera a nosotros
• Esperar por que nos den una oportunidad
• Esperar por el perdón de alguien a quien una vez ofendimos
• Esperar por el amor de alguien
• Esperar por el consuelo de alguien
• Esperar a que alguien nos tienda la mano cuando la necesitamos
• Esperar para tomar la decisión correcta en el tiempo correcto.
• Esperar para sanar una herida
• Esperar a que una herida se cierre
• Esperar a que los hijos crezcan
• Esperar por el empleo adecuado
• Esperar por un salario justo
• Esperar para recibir lo que hemos sembrado
• Esperar para terminar mi libro
• Esperar a que Dios nos de la respuesta a todo lo que le pedimos

El mundo se hizo en 7 días, y todos queremos hacer de todo el mismo día, y esperar resultados rápidos en un tiempo corto. Las cosas no ocurren ni antes ni después, ocurren cuando les corresponda ocurrir, mientras tanto tenemos que preparar el terreno y las condiciones para poder recibir lo que tanto queremos.

Si aun asi, nada de eso ocurre como esperamos es por dos cosas: O no nos correspondía, o tal vez si nos correspondía!!

miércoles, 27 de mayo de 2009

El tiempo es de Dios, la Paciencia es nuestra.

En verdad no entendemos que todo lo que necesitamos hacer requiere tiempo. Queremos ademas ir en contra del tiempo, y hacemos nuestra voluntad sin aprender a esperar.

Esperar, es lo que nos va a dar la capacidad para poder recibir lo que nos corresponde. A veces leimos frases y decimos incluso "El tiempo de Dios es perfecto", lo cual es cierto, pero somos tan voluntariosos, que le pedimos a Dios que nos conceda su tiempo para delegar en el situaciones incontrolables por nosotros, pero nos desesperamos y terminamos tratando de resolver por nuestros propios medios.

Si estamos solicitando ayuda Divina, necesitamos dejar a un lado ejercer nuestra voluntad, la voluntad divina prevalece sobre la voluntad del hombre, y si interrumpimos el trabajo de Dios no podemos quejarnos porque las cosas no ocurren como esperabamos.

Nuestra impaciencia muchas veces nos lleva a escoger la vida que tenemos, y sabemos tambien que podemos hacer cosas apresuradas y aun asi arriesgamos muchas cosas por no saber esperar el momento. Cuando nos piden tiempo, tenemos que darlo. Cuando pedimos tiempo, tenemos que esperar el resultado. Cuando nos piden tranquilidad tenemos que darla. Cuando pedimos tranquilidad tenemos que esperarla; y todo eso esta basado en aprender a esperar que el tiempo haga su parte.

Cuando se ha labrado el camino, es porque estamos seguros de lo que queremos sembrar, y si lo que sembramos es bueno, necesariamente deberiamos recoger una buena cosecha, que nos alimentara en bienestar por el resultado esperado. Todo ese proceso requiere que las condiciones esten dadas para recibir lo que esperamos.

Nunca perdamos la esperanza porque ella es la que nos va a ayudar a esperar con paciencia. No nos empenemos en buscar respuestas equivocadas, solo aprendamos a identificar la respuesta correcta, esa que viene en camino y preparemosnos para recibirla, porque es la respuesta de Dios con todas sus bendiciones.

jueves, 7 de mayo de 2009

Una rosa amarilla


Cuando una mujer recibe una rosa no deja de halagarle tan preciado detalle. Hoy quería compartir una anécdota reciente. Estaba caminando por la calle y caminaba cerca de mi un chico bastante joven, bien contento y muy sonreido, llevando consigo un ramo de flores de diversos colores.

Yo cada vez que veo un chico en la calle con ramos de flores, me agrada mucho porque imagino lo feliz que debe sentirse un hombre cuando lleva unas flores para regalarle a alguien, sea su novia, su esposa, su madre… Mientras el caminaba muy cerca me sonreía, yo le regrese la sonrisa, pero mi sonrisa era por la cara de felicidad que esta persona emanaba.

Me dijo : Estoy feliz!! Yo me sonreí con el por su forma tan jovial de abordarme y le dije: “Que bueno que estés feliz!!. Que bueno que lleves un ramo de flores y regalando sonrisas y felicidad a todo el que se te cruza!!

Yo seguí caminando, y el caminaba muy cerca de mi, y de repente me entrega una rosa amarilla, yo no sabia si aceptarla o no, y le dije que no se molestara, que su ramo iba a quedar incompleto sin esa rosa. Solo me dijo: “Le obsequio esta rosa amarilla, simboliza amistad y le digo algo: Las rosas nunca dejan de ser rosas, ni una mujer deja de ser mujer y usted se merece una rosa porque fue la única mujer en la calle que noto mi felicidad y me hizo un comentario sobre ello”.

Me dijo además : “Sabe, yo no acostumbro a regalar rosas en la calle y estas rosas las compre para mi casa, porque quería ver alegría en ella, no tiene idea lo que es llegar a mi casa y no encontrar quien me espere, quien me reciba, entonces yo compro rosas para que alegre mi casa, mi espacio, para irlo preparando y darle la bienvenida a otra rosa, porque para mi la rosa representa una mujer y yo espero que en algún momento de mi vida pueda tropezarme con una mujer como usted que se contente cuando me vea feliz!!”

Yo acepte la rosa y le agradecí su gesto y cuando el chico comenzó a caminar de largo, antes de irse me dijo: “Señora ojala usted reciba muchas rosas toda su vida, porque las rosas se hicieron para mujeres como usted y si alguien querido no le regala flores, no importa, lo importante es que algún día se acuerde que una vez vio a un chico caminando, que le regalo una rosa amarilla, que usted le regreso una sonrisa y que de hoy en adelante tiene la certeza que pronto va a encontrar a alguien que lo reciba”.
De verdad, a mi como mujer, me conmovió su comentario, porque gracias a Dios yo tengo un hogar donde me esperan mis seres queridos. Que afortunados nosotros los que tenemos quien no espere, quien nos reciba!! , pero es una lastima que un chico tan joven sienta ausencia en su casa de una mujer, tal vez de una madre, de una hermana, de una esposa y que anhela tener no solo una rosa en su hogar sino un ramo de rosas para ser mas feliz.

Decidí que este fin de semana voy a comprar flores para alegrarme y alegrarle la vida a mis seres queridos..!!

La amistad nace... El amigo se hace!

Existe una clara diferencia entre tener amistades y tener amigos. Para mi, no todas las personas amistosas son necesariamente tus amigos, ni todos los amigos son necesariamente amistosos. Hay amistades de amistades!!! Hay amigos de amigos!!

Una amistad nace, un amigo se hace! Procuremos ir despacio cuando cultivemos la amistad. Una amistad para poder llegar a ser verdadera, requiere tiempo. Hay personas dispuestas a conocer quien eres antes de ser tu amigo, son personas muy reservadas en este sentido y saben que para lograr una verdadera amistad, se requiere respeto y valor por parte del otro y en esa medida podemos ir ganando la confianza e ir haciendo al amigo que queremos tener.

Es cierto que los amigos están en las buenas y en las malas, pero procuremos que sean ellos los que nos lo hagan saber. No exijamos a nuestros amigos que en nombre de la amistad que existe entre ambos, se vea obligado a hacer cosas y resolver situaciones que solo correspondan a ti resolver. No es deber del amigo hacerse cargo de tu situación, a no ser que salga de el mismo proponerte ayuda.

Cuando estos amigos se hacen cargo de tu situación, lo hacen porque se consideran tu amigo, y probablemente sea de las personas que un día decida que es tiempo que se dedique a resolver sus propios asuntos.

Si un amigo se distancia, no es su error, tal vez esperaba todo de ese amigo, ese amigo que tal vez fue mas amigo tuyo que tu mismo; por ello cuidemos a nuestros amigos, dediquemos un tiempo a escucharlos, a llamarlos de vez en cuando, a visitarlos, a buscar un tiempo para ellos, en fin ser mas amigo.

Seamos leales a nuestros amigos, ganemos su confianza, cultivemos la amistad y dejemos que florezca día a día lo esa hermosa amistad. Contar con un verdadero amigo es como encontrar una aguja en un pajar. El amigo se hace!!

martes, 28 de abril de 2009

Levantarnos de nuevo




Cuantos niños se caen y los ves intentando levantarse de nuevo, y lo hacen sin ayuda. Ellos caen, lloran y otra vez siguen intentándolo. Cuando van creciendo, comienzan a identificar el peligro, saben que caerse ahora puede ser mas peligroso, por eso se van haciendo mas cautelosos y si caen ya saben que se levantan pero seguramente la próxima vez tratarán de evitar la caída.

Cuando vamos creciendo, podemos medir mas los riesgos y dependiendo de cuan fuerte sea la caída podría darnos miedo intentar levantarnos porque no sabemos si podremos hacerlo.

Por que a un niño se le hace tan fácil levantarse?? Simplemente porque no tienen miedos, ellos no saben que el peligro existe, no miden riesgos, son mas atrevidos, son mas inocentes, sin embargo, a nosotros los adultos conociendo de todos esos riesgos nos da miedo a levantarnos.

Yo siempre he dicho, que no importa que caigas muchas veces, lo importantes es que en cada caída, aprendas a levantarte. Las caídas nos enseñan que estando abajo nos damos cuenta de todo lo que podemos aprender, también de lo que podemos enseñar, nos damos cuenta además que si no logramos evitar la caída, era porque necesitábamos estar caídos ya que así, cuando toque levantarnos lo podemos hacer con mas fuerza

Hay personas que están de pie y observan al que está caído, sin siquiera ofrecer una mano. Si al menos hiciéramos el intento de ayudar a levantar al caído, de seguro nos daríamos cuenta que al inclinarnos a ayudarlo estaríamos también a punto de caer. Nadie en la vida esta exento a caer. Caemos, porque sencillamente todo cuerpo cae.

No nos preocupemos tanto si nos vemos caídos, desesperados, angustiados, y aparentemente desamparados. Nada de eso va a ocurrir porque ahí esta Dios tendiendo una mano a todo aquel que pida ayuda. Podemos estar desvalidos pero si pides ayuda encontraras quien te ofrezca su mano para ayudarte, porque sencillamente, todos merecemos la oportunidad de volver a empezar.

Así que no temamos si un día estamos abajo, porque pronto estaremos arriba!!

jueves, 9 de abril de 2009

Cuando el rio suena piedras trae






Todos hemos escuchado este dicho popular : “Cuando el río suena, es porque piedras trae”; y cuando lo decimos es porque pronosticamos lo que se avecina.

Todos sabemos de las cosas que no nos convienen y que sabemos podemos evitar, y aun así dejamos ocurran. Existen muchas señales, muchos avisos, pero aun así nos seguimos haciendo “de la vista gorda" porque nos da miedo tal vez lo que podamos descubrir. Nos quejamos cuando las cosas ocurren para luego decir: "Yo lo sabia, pero no hice nada".

Todas las personas emiten señales con su comportamiento, con las palabras; el cuerpo emite señales, con los movimientos de las manos, de la cabeza, de los ojos; nos podemos dar cuenta enseguida de que algo ocurre, para bien o para mal. Y es que "cuando el río suena, piedras trae"; de que nos asombramos entonces? También podríamos decir “guerra avisada no malta soldado”

Ocurre con las enfermedades; cuando enfermamos, casi siempre antes hubo una pequeña molestia, sensación, dolor, tal vez imperceptible o probablemente sentimos, pero dejamos pasar, y cuando tu salud comienza a mermar es cuando dices, "es tiempo de hacer algo con mi salud”. Es probable que no tengas nada, pero y si no es así? te dices, "yo lo sabia, pero tenia miedo".

Tengamos presente que el problema no es que hayan señales indicando que algo ocurre, sino que dándonos cuenta de ello, hagamos algo a tiempo. No se puede postergar lo impostergable, cuando algo esta a punto de suceder, debemos necesariamente hacer algo al respecto. Esos pequeños avisos al final se convertirán en un gran mensaje para nosotros.

Debemos aprender a reconocer cuando tenemos que tomar decisiones importantes por bien o por mal, con las consecuencias que esto conlleva y aprender a asumirlas, no a evitarlas. Si algo tiene que ocurrir que ocurra, pero no esperemos a que el rio nos lleve a la corriente; con piedra y todo!!.

lunes, 23 de marzo de 2009

La verdadera riqueza no se roba

Algunas personas creen que es más beneficioso aprovecharse de las cosas, las situaciones y las personas, haciendo el mínimo esfuerzo posible. Seguramente conoces a alguien que, por no encontrar cómo resolver una situación difícil, tuvo que sacrificar algo muy preciado.

Quizás esas personas no se dan cuenta de que la verdadera carencia no es la necesidad en sí, sino no saber buscar otra forma de resolverla. Quien vive en carencia suele carecer de todo: de amor, de fe, de entusiasmo. Y puede pasar la vida entera así, creyendo que la suerte solo llegará cuando alguien aparezca a resolverle sus problemas.

Pero existen otras personas, a las que yo llamo oportunistas: quienes se acercan justo en ese momento de necesidad, no para ayudar, sino para sacar provecho de ella. Se presentan como una solución, cuando en realidad están velando por su propio beneficio a costa de tu urgencia. Lo que ganan por un lado, la vida se los quita por el otro.

Hay quienes dicen que toda oportunidad debe aprovecharse, y eso está bien, siempre que no sea a costa del dolor o la necesidad ajena. Porque cuando crees que te enriqueces con la necesidad del otro, en realidad te empobreces. Y esa es la pobreza más extrema: no la falta de dinero, sino la falta de caridad y de humildad.

Hagamos por los demás lo que quisiéramos para nosotros mismos. Nunca sabemos cuándo seremos nosotros quienes necesitemos de otros. Parece inimaginable, pero ocurre: cuando menos lo esperamos, aparece alguien a ayudarnos. Tal vez no lo sepas, no lo veas, o nadie te lo diga, pero siempre hay, cerca de ti, alguien que en este momento te necesita.

Qué mayor gloria que convertir, con un gesto sincero, a una persona carente en una persona con fe?

 Ayudar de corazón, sin sacar provecho de su situación, es un acto que trasciende. Porque de algo debemos estar seguros: de esta vida nos vamos con el puño abierto y los bolsillos rotos. No nos llevamos nada. Solo dejamos, en quienes ayudamos, la semilla de la fe y del amor que sembramos.

sábado, 21 de marzo de 2009

Creando el nuevo album de mi vida

Cuando un fotógrafo toma una foto trata de considerar todos los elementos que hay en su entorno, tal como luz, distancia, ángulo, contraste. Y una vez que la foto sale lo primero que hace es ver si la foto quedo como esperaba. La foto que le gusta la comienza a organizar en un álbum y la que no, la elimina; nadie quiere conservar una foto que no le gusta.

Asimismo a los que nos gusta la fotografía, queremos ver de inmediato como salimos en ella y si nos gusta comenzamos a escoger las mejores fotos, y a armar un álbum para compartirlo con nuestras amistades y familiares. Seria magnifico que pudiéramos hacer un álbum de vida pero solo con los buenas fotos y mejores recuerdos, así como un fotógrafo crea un álbum con sus mejores fotos para recordarlas.

Es necesario eliminar aquellos insanos recuerdos, eliminar esa “foto”, ese “recuerdo”, que quizás marco tanto tu vida y que hasta hoy han estado presentes. Hay que crear nuevas fotos, y agregar una foto más en nuestro álbum: La foto del perdón; esa foto que cuando la veamos nos recuerde que debemos perdonarnos a nosotros de primero, sobre todo cuando hemos podido reconocer que somos responsables de la vida que tenemos.

Necesitamos perdonarnos porque no debemos estar cuestionándonos por una “vieja foto”, y mucho menos conservar recuerdos que no ayudan para nada a hacer de nuestra vida algo hermoso. Es saber, que quizás puedas ser perdonado por alguien que tiene en su vida una “foto de perdón” como la que tu agregaste a tu álbum.

Tratemos de dejar solo los buenos recuerdos y escojamos las mejores fotos, las mas bonitas y agreguemos nuevas fotos; esas fotos que hoy quieres que todo el mundo vea, fotos donde puedas mostrar toda tu alegría, optimismo, entusiasmo y cuando tu nuevo álbum sea visto por todos tus seres queridos puedas escuchar de ellos: Esta es la mejor foto de tu vida!

domingo, 15 de marzo de 2009

Creer nuevamente en alguien

Creer nuevamente en alguien

Por favor, “Déme una oportunidad para que usted vuelva a creer en alguien”. Eso lo escuche recientemente, y como cuesta darle oportunidades a muchas personas solo porque no nos fue bien en el pasado con alguna persona que abuso de nuestra confianza y creemos que a todos hay que juzgarlos por lo mismo.

En leyes, una persona no puede ser juzgada dos veces por el mismo delito, sin embargo, es algo extraño que en la vida nos la pasamos juzgamos a una persona muchas veces por un delito cometido por todos y así mantenemos una creencia errada que reza asi “Pagan justos por pecadores”

Si hoy llueve mañana hay sol, los días no son iguales, nosotros mismos nunca permanecemos iguales, estamos constantemente evolucionando. Los que se mantienen en la vida bajo una misma premisa de vida, están en la situación opuesta, involucionando, y esto es tan grave como estar muerto en vida.

En el tiempo cambian nuestras expectativas, nuestros gustos, nuestros modos de vida, nuestros y de igual forma todos merecemos la oportunidad que se nos de la oportunidad para ver las cosas diferentes.

En el momento que decidamos darle una oportunidad a alguien sin importar el pasado, lo que vivas de acá en adelante será ganancia para nosotros ya que hemos abierto la puerta del corazón, la puerta de la tolerancia, de la aceptación y lo mas importante la puerta del cielo a donde todos queremos ir porque todos deseamos ser felices.

No importa lo pasado, no importa si un error ocurrió mil veces, no importa si ahorita no te sientes feliz con lo que tienes, o con lo que eres, siéntete feliz solo de pensar que en el momento que menos esperemos, ahí esta Dios dándonos la oportunidad que estamos esperando…. Cada quien sabe lo que necesita!! Solo esperemos que ocurra y para que ocurra solo permitamos que lo deseemos con todo el corazón!!

sábado, 14 de marzo de 2009

No soy yo, eres tú!

Cuantas veces le decimos a alguien que son ellos los que deben cambiar, que son ellos los que tienen que decidir, que son ellos el gran problema. Es más fácil dejar caer sobre los demás la responsabilidad de todo lo que esta ocurriendo alrededor, por que “yo” no tengo ningún problema, eres “tú” quien tiene el problema, y cuando se trata de los “no soy yo” tratando de echar culpas o dejar la responsabilidad en otros podríamos decir esto:

No soy yo quien tiene que cambiar, eres tú quien tiene que cambiar.
No soy yo el que se expreso mal, eres tú que no captaste lo que quize decir
No soy yo el que esta cansado de esperar, eres tú que no quieres esperar
No soy yo la persona que tú necesitas, eres tú que necesitas de otra persona
No soy yo el que ve problemas donde no lo hay, eres tú que a todo le ves un problema
No soy yo nada sin ti, eres tú nada sin mí.
No soy mas de lo que soy, eres tú quien crees ser mas de lo que eres
No soy yo lo que tú esperas, eres tú que esperas mas de mi.

Y que sucede cuando esos “eres tú” son realmente “que sí eres”, ahí la cosa cambia porque hay situaciones que ocurren y que uno debe asumir por bien o por mal, y es la consecuencia de nuestros actos, es allí cuando ese “eres tú” se convierte realmente en “soy yo”, ahí la responsabilidad es netamente nuestra.

No soy yo soy el responsable de tu vida, soy yo el responsable de mi vida.
No soy yo quien tiene que hacer más por ti, soy yo, quien tiene hacer mas por mi.
No soy yo el que ve cosas donde no las hay, soy yo, el que he aprendido a diferenciar lo que realmente existe alrededor y que realmente existen.
No soy yo el que quiere una oportunidad en la vida, soy yo quien te quiere dar la oportunidad de tu vida.
No soy yo quien busca la felicidad en otra persona, soy yo la única persona feliz sin buscar a otro para serlo.

Como yo “soy yo” y tú, “eres tú”, lo mejor que podemos hacer antes de buscar culpables o responsables es aprender a vernos nosotros mismos e identificar de quien realmente es el problema, para mejorar nuestras actitudes, nuestro comportamiento y cuando ya el cambio en nosotros se produzca, es casi seguro que todo el cambio que esperas en los demás también ocurra. Una cosa lleva a la otra, todo es cíclico, se comienza por uno mismo si queremos que ocurran los cambios que esperamos en los demás.

jueves, 26 de febrero de 2009

Que pasa con la gente

La gente somos todos! Somos los que somos, hacemos lo que hacemos, vivimos lo que vivimos, sentimos lo que sentimos. Hay el tipo de gente a la cual quiero pertenecer porque apoyamos los cambios, aplaudimos los logros y queremos dar mas de nosotros mismos para ese resto de personas que comparten estos ideales. Gente que aprecia el esfuerzo, gente que construye con las manos, gente que fomenta los valores. Gente que no deja ser gente solo porque hay gente que no piensa como alguno de nosotros, que no siente como nosotros y que no hace las cosas que hacemos nosotros.

En general pasa de todo con Gente!!!

Gente que mira hacia atrás y gente que mira hacia delante. Es probable puedan ver cosas que nadie haya visto bajo distintas ópticas.

Gente que no puede ver la oportunidad como oportunidad sino como un problema

Gente que piensa que si las cosas no salen como quieren es porque es culpa de Dios

Gente que le pide a Dios todos los días, pero no le dan un día a El

Gente que le gusta controlar todo, pero que son extremadamente incontrolables.

Gente que no tiene paciencia y decide que es mejor esperar otro día porque el tiempo es oro.

Gente que no ve tus logros, pero si tus fracasos.

Gente que disfruta sus momentos con intensidad. Es casi seguro que lo siga haciendo de por vida.

Gente que vibra en tu misma frecuencia. Es probable que un día decida vibrar en su propia frecuencia.

Gente que no espera recibir absolutamente nada de los demás, y es verdad, no recibe nada!

Gente que le dan dos opciones para escoger, pero prefieren irse por la opción numero tres.

Gente que busca a Dios cuando tienen necesidad de el, y todavía siguen buscándolo.

Toda esa gente le ha pasado de todo para estar donde está en este momento. Es tan simple como que debemos aceptar que hay gente para todos los gustos, para todos los estilos y que lo más importante es que no importa si esta gente cree en ti, lo importante es que tu creas en ti, en lo que ofreces y en lo que eres. Estariamos mas felices si pensaramos mas en lo que somos, lo que hacemos y para donde vamos!!




domingo, 18 de enero de 2009

Un tiempito para mi

"No tengo tiempo de perder el tiempo"

Alguna vez he escuchado que nosotros no somos dueños del tiempo y por eso hay frases como estas : “El tiempo es sabio”, “El tiempo es corto”, “El tiempo hay que aprovecharlo”, “No tengo mucho tiempo”, “Se acabo el tiempo”, “Que hago con el tiempo?”, “Dame tiempo”, “El tiempo es oro”, “El tiempo cura las heridas”; pero también es bueno reflexionar: Cuanto tiempo necesitamos realmente para dedicar tiempo a hacer mas que a pensar? Apenas el día tiene 24 horas. Y así infinidad de frases ligadas al hecho de que definitivamente no somos dueños del tiempo.

Tenia dudas, si realmente no somos dueños del tiempo, si a fin de cuentas yo coexisto en un espacio y en un tiempo determinado, es decir, puedo dedicar tiempo para mi, eligiendo sabiamente hacer el mejor uso de él. Es cierto, no somos dueños del tiempo, pero si somos dueños de lo que hacemos con él.

En fin, el “tiempo” no da tiempo a que pienses, sino a que actúes. Por eso es que hoy dediqué tiempo a buscar ese tiempito para mi, y lo encontré!! Tome la decisión de no pensar en cosas que me retraen y hagan que no actúe en consecuencia, por eso que sin pensarlo mucho decidí hacer las cosas a mi manera, a mi ritmo y lo que mas me gusta a mi.

Si hay 24 horas en un día, de paso el tiempo es corto, porque restarle tiempo a algo especial para mi que yo pueda disfrutar? No es solo dedicarnos al trabajo, sino dedicarnos al espacio personal que todos necesitamos, tal vez estaríamos mas tranquilos, o tal vez mas felices en ese espacio de tiempo. Tal vez aprendiéramos a hacer otras cosas, cosas como compartir con la familia, salir a caminar, compartir con los hijos, comapartir con las parejas, compartir con los amigos, visitar a un enfermo, visitar a un amigo que hace tiempo no sabes de él, tiempo hasta para reírnos de nosotros mismos o como que he hecho yo en estos últimos tiempo, reflexionando mi vida y tomando decisiones importantes y aplicandolas en mi vida.

Tengo una amiga que siempre que me llamaba me decia para vernos y yo le decía que me avisara con tiempo para planificar mi tiempo, pero llegado el momento, llegaba mi amiga, no habia planificado el tiempo y tampoco nos veiamos, pero hoy me di cuenta que el tiempo hay que buscarlo. No es posible que nos olvidemos de nosotros poniendo como excusa el tiempo, por eso hoy decidí llamar a mi amiga y abrir un espacio de mi tiempo, sin planificar mucho, para encontrarnos. Cuando hice ese compromiso conmigo misma, de cumplir y de no buscar excusa del fulano tiempo, le puse mi sello personal, y es que “compromiso es compromiso”, porque tambien hay que dedicar tiempo a nuestras amistades.

Mi reflexión: Dediquemos lo mejor de nosotros para los demás, no dejemos que el tiempo nos robe nuestra energia, es una lucha constante contra el tiempo. Se pueden hacer buenas cosas con ese tiempo y tambien se puede escoger no hacer nada. Dejamos que las cosas no ocurran, pero podemos firmemente decidir escoger que ocurran cosas gratfiicantes en la vida para nuestro bienestar.

No descuidemos a las personas que queremos y hagamos lo que tengamos que hacer para lograr tener la paz y tranquilidad que todos buscamos; el tiempo es corto pero también muy sabio, porque el nos da la respuesta a todo lo que preguntamos.

Que grato seria decir en todo caso: “Tuve tiempo para acompañarte”. “Tuve tiempo para enseñarte”, “Tuve tiempo de aprender”, “Tuve tiempo para dedicarme a ti”, “Tuve tiempo de ver la vida de otra manera”, o tal vez decir : "Me di cuenta a tiempo".

Y yo le digo al “tiempo” que yo con mi tiempo hago lo que quiera!!

lunes, 12 de enero de 2009

Empezando a cultivar mi jardin

“Las mujeres siempre estamos cultivando un jardín, pero cuando nos enamoramos, entregamos el jardín completo y dejamos que arranquen las flores. De repente el jardín se quedo descuidado y es que no lo plantaron contigo. Hoy estoy cultivando mi propio jardín, sin esperar que me traigan flores”.

Cuantos jardines secos?, Cuantas rosas?, Cuantas espinas? Así muchas veces algunas mujeres dejan que su jardín sea regado por quien no sabe y terminan arruinando un jardín que al principio fue sembrado y regado con cariño.

Quize hacer una reflexión, para que entendamos que somos nosotras las dueñas de ese jardín, que es nuestro hogar; de esas flores que somos nosotros y nuestros hijos, de esas espinas, que son nuestros problemas.

Hoy empecé a cultivar mi propio jardín y espero poder encontrar a aquella persona que le gusten no solo las rosas sino también que este dispuesto a vivir con esas espinas; tal vez así pueda decir que quizás haya encontrado el jardinero correcto.

El hombre que quiere vivir en ese jardín tiene que estar dispuesto a cultivarlo conmigo.

Cuando han visto ustedes rosas sin espinas? :)