sábado, 27 de diciembre de 2008
Privilegiado el que valora
He visto personas que saben también que tienen esos privilegios y se aprovechan de ellos para lograr su objetivo, sin importar si lo merecen o no.
He visto personas que tienen privilegios y no saben que lo tienen.
Normalmente hay muchos privilegiados en esta vida, yo me considero una de esas personas privilegiadas y es un honor para mi tenerlo. Cuan valor le doy yo a este privilegio, porque quien no daría lo que no tiene para gozar del privilegio y la dicha de poder tener los hijos que tengo, la familia que tengo, el empleo que tengo, las amistades que me quieren, la sonrisa de un bebe cuando me mira, el privilegio de poder aun sonar y poder sonreír a pesar de los problemas que este viviendo. Que mejor privilegio que ese!!!
Hace un tiempo escuche esta frase “Un privilegio es algo que usted tiene, que muchos otros merecen mas que usted”.
Esto me hizo pensar que el privilegio los tenemos todos y no lo apreciamos. Desafortunadamente hay personas que no saben hacer uso de sus privilegios, pero el privilegio como todo tiene sus ventajas y desventajas.
Por otro lado entendí que cuando uno valora, cuida y que a partir de ahora todos esos privilegios para mi son sinónimo de oportunidades y por eso les daré la honra que le corresponden!!
lunes, 24 de noviembre de 2008
Tenemos todo y no tenemos nada
Cuando veo personas discapacitadas, minusválidas o con alguna deficiencia, no puedo pasar por alto las actitudes que tienen y como se manejan ellos ante su condición, y es que ellos están consciente de su situación y hacen lo mejor que pueden con lo poco que tienen.
También me llama la atención como estas mismas personas saben organizarse para buscar de que manera ayudarse entre ellos y sentirse útiles a la sociedad y con esa condición han logrado avanzar y es alli cuando vale la pena observarnos y preguntarnos : Por qué nos quejamos si estamos enteros?
Para mi, el discapacitado no es tal, mientras tenga el entusiasmo y fe para salir adelante y mientras tenga a su alrededor personas apoyándolos en su lucha constante.
Cuando me observo y me veo entera y luego veo gente como yo: con dos brazos, dos piernas, dos pies, un par de oídos, un par de ojos, una boca; me resulta extraño que muchos no nos damos cuenta de donde venimos, de como vinimos y de lo que tenemos y es que estamos enteros no usamos lo que tenemos y al final no tenemos nada!!
Tenemos salud y nos inventamos enfermedades
Tenemos ojos pero nos hacemos los ciegos ante la situación de otro
Tenemos oído pero preferimos no escuchar
Tenemos brazos pero nos cuesta abrazar
Tenemos dos manos pero no creamos con ellas
Tenemos pies pero nos cuesta dar un paso adelante
Tenemos una boca para hablar pero incapaces de dar una palabra de consuelo
Tenemos un corazón pero preferimos cerrarlo y no demostrar afecto.
Tenemos sueños pero preferimos no hacerlos realidad
Tenemos tanto que ofrecer a los demás, pero decidimos mutilarnos y comportarnos como si estuviéramos impedidos.
Los que tienen todo normalmente saben que pueden hacer mucho pero no les da gana de hacer más, ni por ellos mismos ni por los demás, y bastó un segundo, un minuto, una hora para que tu vida de un vuelco y te deje ver las cosas que nunca percibiste teniendo ese todo y que ahora no tienes.
En lo personal, a mi me conmueve la gente que trabaja y trabaja con esfuerzo, no así la gente que vive a expensas de otro y que no se hace responsable de si mismo ni de las personas de las cuales es responsable.
Pienso que la peor carencia que puede tener una persona es su carencia mental, su carencia de fe, y que necesitan una brújula para darse cuenta del dolor del otro, que necesitan una brújula para escuchar la súplica del otro, que necesitan una brújula para sentir el corazón del otro. Esa brújula que todos deberíamos saber usar y que se llama amor.
Y es precisamente allí cuando el amor hará posible que podamos vernos y actuaemos sabiendo usar todo lo que Dios dispuso para nosotros : nuestra mente, nuestro corazón, nuestro cuerpo entero, nuestro amor.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Unos vienen llorando y otros vienen cantando
Algunas personas hacían comentarios un poco incrédulos, ya que se ha hecho constante que hay gente que pide dinero por enfermedad de alguien y a veces no ha sido cierto, sin embargo, ella recogio algo de dinero pero como no obtuvo mucho dinero se bajo en la siguiente estacion un poco acongojada.
En la siguiente estación entraron muchas personas y en ese grupo entraron dos chicos bien alegres, venían “rapeando” y tenían una facilidad para improvisar que algunos empezaron a reir cuando estos chicos "rapeaban": “Mis panas, yo no voy a matar a mi mama para pedir dinero acá y tampoco voy a ponerle la pierna a mi papa y a mi hermano que atropellaron ayer, tampoco tengo hijos enfermos ni tengo que operarlos y a mi no me quedan dos meses de vida y no estamos pidiendo dinero, solo queremos cantar y alegarlos”. Fue una forma jocosa e ingeniosa de pedir dinero, pero como diría yo “pidiendo pero sin pedirlo”.
“Unos vienen cantando y otros vienen llorando", asi pense. Yo ví a unos chicos bajarse en la estación si9guiente, sonreidos y agradecidos por la colaboración que recibieron, y no pude dejar de pensar en la señora que se bajó en la estación anterior con una cara no precisamente de alegría. Aunque son situaciones diferentes y quizás no pueden medirse igual ya que el dolor y la alegría no van de la mano, si pude reflexionar las distintas maneras que estas personas usaron para pedir dinero; cuando ví a esas personas reirse con los chicos pensé que la gente se une a ti cuando estas feliz pero huye cuando lloras o te muestras infeliz. No es que no podamos llorar, lo que no podemos es llorar todo el tiempo y no hacer nada para dejar de hacerlo. Quizás esta señora le resulta mejor pedir y su carencia es tal que no confía en ella y en sus capacidades para obtener mas dinero con algún oficio o trabajo donde pueda honrar su trabajo y ganarse el dinero trabajado por ella misma.
Los chicos nunca pidieron dinero, solo ofrecieron su música, su risa, y obtuvieron mas de las personas sin haber pronunciado“una colaboración por favor".
Pienso que debemos ser trabajadores, luchadores, y no etiquetar a todo el mundo por la actitud de algunas personas acostumbradas a pedir en la calle, yo creo que lo mejor que podemos hacer es procurar tratar de ayudar a esas personas carente, con palabras de reflexión donde le hagamos desarrollar su conciencia y pueda entender que debemos aprender a producir por nosotros mismos y no a ser cargas para los demás. No seamos cómplices de personas que no aportan y quieren recibir de todos.
La mejor manera de recibir algo de los demás es dar de uno mismo, es dar con esfuerzo, con trabajo, para poder recoger los frutos con dignidad y honradez. Es ehacer para los demás lo que quisiéramos que ellos hicieran por nosotros y asi ver a las personas directamente a los ojos sin nada que esconder y diciendo con los ojos: "Estoy aca. me siento útil para ofrecer lo mejor que puedo hacer",de seguro recibiremos la ayuda que necesitamos.
jueves, 30 de octubre de 2008
Y cuando hago yo lo mío?
A veces pueden presentarse en nuestra vida algunas situaciones que no nos corresponde vivir, y que podría afectarnos sin saberlo. En el momento que no tenemos clara nuestra posición, permitimos que los demás nos aborden como quieran sin siquiera preguntarnos si tenemos la disposición o el tiempo para dedicárselos.
No es, que no nos importe lo que le ocurra al otro, sino que, hay situaciones que no nos corresponde a nosotros asumirlas y esto podría afectar nuestro entorno, haciendo que se ven afectados lo pensamientos que estabas teniendo, las sensaciones que estabas sintiendo o las decisiones que estabas tomando. Tenemos que establecer los límites entre lo que nos corresponde hacer y lo que le corresponde hacer a los demás.
Si en este momento dejaramos de cumplir con nuestros compromisos y obligaciones por atender los asuntos de los demás, no estaríamos siendo responsables con lo nuestro y los demás no estarían siendo responsables con lo suyo. Es loable que uno pueda ayudar a los demás, cuando sea necesario, pero pareciera que “lo necesario” dejo de serlo para convertirse en “imperativamente necesario”, y podríamos preguntarnos: “Y qué pasa con mi tiempo??”, “Y cuando hago yo lo mío!!!” , tal vez muchas personas podrían pensar o responder esto :
Lo mio lo hago cuando me dejen hacerlo
Lo mio lo hago si hay tiempo…
Lo mio lo hago después que termine lo tuyo
Lo mio no es tan importante como lo tuyo
O tal vez preguntaríamos: “Y acaso tú me vas a ayudar a hacer lo mío?”, y es probable que algunas personas respondan que SI, pero llegado el momento eso NO ocurre. En verdad, no todas las personas que se acercan a pedir ayuda son las que se ofrecen a ayudarte, y cuando llegan a hacerlo siempre terminan pidiéndote que los ayudes a ellos, haciendolo todo tú.
Sería bueno nos dedicáramos a hacer completamente lo que es nuestro, lo que nos corresponde, nuestro compromiso es con nosotros mismos, por ello digamos:
‘Hoy dejo de hacer lo tuyo para hacer lo mío’, ‘Hoy dejo que tú hagas lo tuyo para yo hacer lo mío’, y de ahora en adelante : “Lo mío lo hago hoy!!”, “Lo mío lo hago mañana”,“Lo mío lo hago primero” . Decir esto, da fuerza para continuar porque tenemos el control de nuestras decisiones y no estamos permitiendo que otros decidan por nosotros.
La mejor forma de ayudar a los demás es que ellos vean que nosotros hacemos primero lo que es nuestro y así van a aprender a tener responsabilidad por lo suyo asumiendo su parte. Esa es la mejor manera de demostrarles el aprecio que les tienes, porque no los estás dejando solos, solo los estás enseñando a que usen sus capacidades y tú estas aprendiendo a no perder las tuyas.
Si nos preguntaran: “Y Cuándo hago lo mío?”, solo podríamos responder:
“Hazlo cuando puedas”, “Hazlo hoy mismo”, “Hazlo con lo que sabes”.....
Puedo decirles, personalmente, me siento felíz de hacer mis cosas, las cosas que me corresponden, en mi tiempo, con mis capacidades y lo más importante con lo mucho o con lo poco que tenga.
Hagamos cada quien lo que nos corresponda hacer!! :)
lunes, 27 de octubre de 2008
El Corazón de la manzana
El mayor de mis hijos escogió la manzana más grande y la mas bonita; mi otro hijo, escogió cualquiera, ya que las otras manzanas no se veían tan buenas por fuera como la primera. Mi hijo pico la manzana en dos y vio que el corazón estaba negro; mi otro hijo hizo lo mismo, pero el corazón de la manzana no estaba negro. Ambos se miraron con sorpresa, riéndose y yo también me sorprendí al verles sorprendidos por haber descubierto que sus manzanas no resultaron lo que ellos esperaban.
Así preguntaron : Como es que una manzana que se veia bonita, tuviera el corazon negro? y la que no era tan bonita era la que estaba buena!!.. En su inocencia ellos buscaban la explicación científica, y aunque yo no pude explicarles eso, porque yo también esperaba ver unas manzanas buenas, si vi la oportunidad de hacer una reflexión con ellos.
Les dije que muchas veces uno no debe confiar en la apariencia exterior de las cosas y que así como esas manzanas, a veces son algunas personas; se ven bonitas, pero por dentro no tienen un buen corazón. Le pregunte: “Te fijaste lo que ocurrió cuando escogiste tu manzana?”. “ Pensabas que era la mejor de todas, pero cuando viste que no era así, te sorprendiste. “
En un tiempo muy cercano, cuando seas mayorcito, vas a conocer mucha gente y veras toda clase de persona, pero no olvides nunca que sean lo que sean, siempre tenemos que darnos la oportunidad de conocer sus corazones, para que puedas darte cuenta quien es cada quien, y no llevarte sorpresas, asi como ocurrió con tu manzana.
Cuando un corazón esta alegre, ríe, pero también cuando esta triste, llora, y yo no quisiera nunca verte llorar. El no sabe todo lo que yo daría por jamás verlo llorar y mas aun si le tocara enfrentar una situación como la manzana que el mismo escogió.
Muchas veces dejamos de conocer personas que no nos gusto a la vista, por no darnos la oportunidad de ver su corazón. Todos en algun momento hemos tenido un lado oscuro en el corazón , lo que debemos procurar, es que ese “lado” no llegue al centro del corazón, porque podria ennegrecerse.
Si hoy sientes que tu corazón està lleno de dolor,odio, remordimiento, rencor, soledad, comienza a alegrarlo, sustitúyelo por buenas acciones, por mejorar tus actitudes por aprender a perdonar y también a pedir perdón, y veras como comenzara a cambiar no solo tu vida sino la de las personas que hoy estas aprendiendo a conocer su corazón.
lunes, 20 de octubre de 2008
El abrazo del corazón
El abrazo es la manera de expresar el afecto hacia un ser querido y es lo que llamo “el abrazo del corazón”, es la manera que encontré para describir lo que yo siento y quiero demostrarle a mis seres queridos y a las personas a las que le tengo afecto.
Todos hemos sentido cuando alguien nos da un abrazo. Podemos identificar si es un abrazo con emoción? o un simple abrazo?. Tal vez si, tal vez no. El hecho es que los abrazos puedes sentirlos cuando eres de las personas que te gusta abrazar y demostrar afecto.
En una oportunidad yo abrace a alguien con mucho cariño, y esta persona me manifestó que sintió mi abrazo con sinceridad y yo le dije que mis abrazos son sinceros.
Pero y que pasa con las personas que no suelen dar abrazos? Entiendo que no todas las personas son iguales y que no todos demuestran afectos, eso no quiere decir que no lo sientan, es probable que les cuesta manifestarlo, y la mejor manera de ayudarlos a demostrar su afecto es ofreciéndoles ese abrazo, en algún momento estas personas necesitarán de tu abrazo y alli puedes estar seguro que cuando te pidan el abrazo es porque ya abrió su corazón y sentirá el abrazo que le ofreciste.
Cuando abrazamos sentimos diferentre dependiendo a quien abraces. No es lo mismo abrazar a tus hijos, a tus padres, a tu esposo a un amigo, el hecho es que con nuestros abrazos cada quien identifica y siente el tipo de abrazo que esta recibiendo.
Si las personas cercanas a nosotros le dieran tanto valor e importancia al abrazo tanto como se la doy yo, se darian cuenta que el corazón esta alli presente.
Si hoy quieres abrazar a alguien y puedes hacerlo porque lo sientes, hazlo!! Pero si no es asi, entonces abrazate a ti mismo para que guardes esa energia para cuando veas a esa persona y le das todo ese amor con ese abrazo que te guardaste para ella!!
jueves, 16 de octubre de 2008
Que pasó con los buenos dias?
Decimos "buenos días" tantas veces al día que casi ni lo pensamos. Pero esa frase tan simple, en el fondo, es una forma de desearle el bien a alguien, aunque sea sin darnos cuenta.
Para mí, la frase "buenos días" es una norma de cortesía que asocio con tener buenos modales. De pequeños nos enseñaron: "cuando llegues a cualquier parte, tienes que saludar y dar los buenos días, tienes que ser cortés". Yo lo aprendí así, literalmente, y a donde llegaba, saludaba con un buenos días, buenas tardes, buenas noches, o hasta luego. Aprendí a ser cortés.
¿Qué pasa cuando crecemos? Maduramos las palabras, maduramos el corazón, y por consiguiente, los sentimientos. Y algunos comenzamos a darle importancia especial a ciertas palabras. Yo se la di, especialmente, a los buenos días. Cuando saludaba y no recibía esa misma respuesta, me preguntaba por qué a algunas personas les cuesta tanto recibir ese saludo, y mucho más, darlo.
Para mí, es la frase más importante con la que puede comenzar el día. No saben cuánto poder tiene dar los buenos días, y recibir lo mismo de los demás. Es importante también porque relaciono ese saludo con el cariño que uno espera recibir de sus padres, y que uno da a sus hijos cuando los despide cada mañana.
Cuando le deseas el bien a alguien, de alguna forma, ese bien también te alcanza a ti. Por eso, cada mañana vale la pena agradecer la oportunidad de un nuevo día: un día más para estar con los seres queridos, un día más de trabajo, un día más de sueños, un día más de esperanza, un día más para vivir.
A mí me importa la respuesta a ese saludo, porque quiero compartir algo bueno con quien lo recibe. Quienes le damos valor a este gesto procuramos fijarnos en el corazón de las personas, no solo en la simple cortesía.
¿Por qué les cuento esto? Porque cada vez menos personas usan el "buenos días" para saludar, y porque tampoco responden al saludo. Ahora solo responden con un "qué más, mi pana", "qué más, chama", "épa, qué tal", "buenassss", "buenas tardesssss" (cuando uno está dando los buenos días), o "buenas será para ti". Ese saludo se ha estado perdiendo, y vale la pena rescatarlo. No hay nada más triste para el corazón que darse cuenta de que las demás personas no ven la oportunidad de un nuevo día.
Te invito, de hoy en adelante, a dar un verdadero buenos días, con el corazón: buenos días a tu esposo o esposa, a tu novio o novia, a tu hermano, a tu padre o madre, al vecino, al amigo, a tus hijos (acompañados de un abrazo), a tus compañeros, a tu jefe.
Porque al final, un buen saludo es, también, una manera de empezar el día construyendo algo bueno para alguien más, y de paso, para nosotros mismos.
martes, 14 de octubre de 2008
Agradecer lo mucho y lo poco
Es común
escuchar a personas quejarse del dinero que ellas mismas han trabajado, con
frases como: "ese cochino dinero", "gano una miseria",
"¿qué hago con este piche dinero?". Ante esas quejas, vale la pena
recordar algo simple: al menos se cuenta con ese dinero. Sea mucho o sea poco,
es lo que se tiene, y tal vez sea justamente lo que corresponde en ese momento.
Cuánta
falta hace, a veces, ese "poquito dinero" cuando ya no se tiene, y
pensar que antes se renegaba de ese mismo "poquito" que sobraba.
Hay una
historia que ilustra esto muy bien: una señora mayor intentaba recoger una
moneda del piso en un cafetín. Alguien se acercó a ayudarla, y al entregársela,
ella respondió con fastidio: "Bah, esto es solo una moneda, y yo matándome
por recogerla", y la volvió a tirar al piso. Quien la había ayudado,
sorprendido por esa actitud, volvió a recogerla y la guardó.
Le dijo
entonces, con la mayor cordialidad posible, a pesar de la actitud displicente:
"Señora, cuánto no daría un niño en este momento por haber encontrado esta
moneda que usted acaba de botar, para poder comprarse un pan". Es
increíble cómo lo que uno desprecia, otro lo aprecia con todo el corazón.
Esta
historia deja una enseñanza simple, pero profunda: si no se agradece lo poco,
difícilmente se tendrá la oportunidad de agradecer lo mucho. Quizás por eso,
para muchos, lo mucho nunca termina de llegar.
Seamos
agradecidos, pero primero agradecidos con Dios, para que siempre nos dé la
oportunidad de disfrutar lo mucho que quiere darnos. Y cuando llegue lo mucho,
recordemos que no se gana para disfrutarlo en soledad, sino para compartirlo.
En la medida en que podamos ayudar a otros, la vida también nos provee a
nosotros.
lunes, 13 de octubre de 2008
Acompañame a estar solo
Hay una frase que parece una contradicción, pero en realidad encierra algo muy profundo: "acompáñame a estar solo". Decirla, o escucharla, ya es en sí mismo un acto de compañía, aunque hable justamente de soledad.
Los amigos no solo acompañamos con presencia; también acompañamos con ausencia. Ahí estamos cuando alguien nos necesita, para recordarle que no está solo, que solo está en soledad, y que la soledad es, muchas veces, el mejor estado para entendernos más a nosotros mismos.
Nada es más hermoso que saber que estás presente, aunque estés ausente. Esa es la verdadera compañía: la que no depende de la distancia ni del tiempo, sino del vínculo que ya existe entre dos personas.
La soledad, bien entendida, no es vacío. Es la oportunidad de mirarnos hacia adentro, de escucharnos sin las voces de los demás interrumpiendo, de reconocer quiénes somos cuando nadie más está mirando. Y quizás esa sea la verdadera ganancia de estar solos por un momento: descubrir que podemos estar bien con nosotros mismos, incluso en silencio.
Cuando entendamos que podemos estar solos o acompañados, y ser felices en ambos casos, podremos convertirnos en compañía verdadera para cualquier persona, porque ya no necesitaremos la presencia constante de alguien para sentirnos completos.
Hay quienes encuentran en Dios su mejor compañía, porque Él da, a todos, la oportunidad de comenzar de nuevo, las veces que sea necesario.
Así que hoy, cuando te sientas solo, piensa que no lo estás, porque es así: la mejor compañía eres tú mismo, para ti y por ti.
Cuando nos convertimos en mariposa
Hace tiempo leí este relato, y quiero reflexionarlo con ustedes:
"A veces la metáfora es la mejor manera de ayudar a alguien. Cuando mi hijo tenía seis años, uno de sus amigos murió, y él volvió a casa llorando. 'Cariño', le dije, 'es que todavía eres un gusanito. Cuando los gusanos de seda se encierran en su capullo, parece que estuvieran muriendo. Pero ¿qué les pasa en realidad? Se están convirtiendo en mariposa. Es el principio de una nueva vida. No puedes ver a tu amigo, hijito, porque está volando por encima de ti, más fuerte y hermoso que nunca. Tenemos que confiar en Dios, porque solo Él sabe cuándo es el mejor momento para convertirnos en mariposa.'"
Cuando uno lee esto, inmediatamente lo asocia con la muerte de un ser querido. Y para ayudarnos a aceptarla, nos decimos que solo fue su muerte física, porque el espíritu sigue vivo, y el espíritu nunca muere. Así, poco a poco, logramos aceptar la pérdida.
Pero también morimos de otras maneras. Morimos cuando nos derrumbamos, cuando "nos echamos a morir", como dicen por ahí. Morimos cuando matamos nuestros propios sueños, actuando con derrota, con desesperanza, con desasosiego. Eso también es morir: no saber manejar las pruebas que nos ayudan a medir nuestra capacidad de aceptación, y a entender que viviremos ese proceso una y otra vez a lo largo de la vida.
Si hiciéramos como esos gusanitos, entenderíamos mejor nuestra propia esencia, esa por la cual nacimos. Solo hay una diferencia: muchas mariposas viven apenas un breve tiempo, y les basta ese tiempo corto para cumplir su función. Nosotros, afortunadamente, podemos tomarnos el tiempo que necesitemos, encerrados en nuestro propio capullo, viviendo nuestro proceso, hasta que decidamos nacer de nuevo.
Cuando lo hayamos entendido, podremos convertirnos, como ese gusano, en una mariposa. Pero una mariposa que vuela alto y feliz no solo un día, sino todos los días. Habremos nacido nuevamente.
A partir de hoy, vuela tan alto como esa mariposa, y nunca dejes que mueran tus sueños ni tu esperanza. Sobre todo, nunca dejes morir tu fe, esa fe que hará que pronto vuelva a salir el sol, porque el sol sale para todos.