martes, 14 de octubre de 2008

Agradecer lo mucho y lo poco


Es común escuchar a personas quejarse del dinero que ellas mismas han trabajado, con frases como: "ese cochino dinero", "gano una miseria", "¿qué hago con este piche dinero?". Ante esas quejas, vale la pena recordar algo simple: al menos se cuenta con ese dinero. Sea mucho o sea poco, es lo que se tiene, y tal vez sea justamente lo que corresponde en ese momento.

Cuánta falta hace, a veces, ese "poquito dinero" cuando ya no se tiene, y pensar que antes se renegaba de ese mismo "poquito" que sobraba.

Hay una historia que ilustra esto muy bien: una señora mayor intentaba recoger una moneda del piso en un cafetín. Alguien se acercó a ayudarla, y al entregársela, ella respondió con fastidio: "Bah, esto es solo una moneda, y yo matándome por recogerla", y la volvió a tirar al piso. Quien la había ayudado, sorprendido por esa actitud, volvió a recogerla y la guardó.

Le dijo entonces, con la mayor cordialidad posible, a pesar de la actitud displicente: "Señora, cuánto no daría un niño en este momento por haber encontrado esta moneda que usted acaba de botar, para poder comprarse un pan". Es increíble cómo lo que uno desprecia, otro lo aprecia con todo el corazón.

Esta historia deja una enseñanza simple, pero profunda: si no se agradece lo poco, difícilmente se tendrá la oportunidad de agradecer lo mucho. Quizás por eso, para muchos, lo mucho nunca termina de llegar.

Seamos agradecidos, pero primero agradecidos con Dios, para que siempre nos dé la oportunidad de disfrutar lo mucho que quiere darnos. Y cuando llegue lo mucho, recordemos que no se gana para disfrutarlo en soledad, sino para compartirlo. En la medida en que podamos ayudar a otros, la vida también nos provee a nosotros.

 


1 comentario:

Unknown dijo...

Asi es Corina, en muchas ocasiones se tiende a desvalorizar lo que tenemos. Y no solo ocurre con el dinero, tambien ocurre con el trabajo, con las pertenencias, etc. Cuando más bien debemos dar gracias por lo que tenemos, y si queremos más, la solución no es andar criticando lo que tenemos, sino más bien esforzarnos por buscar eso que queremos de más.

Saludos

Aldo