jueves, 16 de octubre de 2008

Que pasó con los buenos dias?

Decimos "buenos días" tantas veces al día que casi ni lo pensamos. Pero esa frase tan simple, en el fondo, es una forma de desearle el bien a alguien, aunque sea sin darnos cuenta.

Para mí, la frase "buenos días" es una norma de cortesía que asocio con tener buenos modales. De pequeños nos enseñaron: "cuando llegues a cualquier parte, tienes que saludar y dar los buenos días, tienes que ser cortés". Yo lo aprendí así, literalmente, y a donde llegaba, saludaba con un buenos días, buenas tardes, buenas noches, o hasta luego. Aprendí a ser cortés.

¿Qué pasa cuando crecemos? Maduramos las palabras, maduramos el corazón, y por consiguiente, los sentimientos. Y algunos comenzamos a darle importancia especial a ciertas palabras. Yo se la di, especialmente, a los buenos días. Cuando saludaba y no recibía esa misma respuesta, me preguntaba por qué a algunas personas les cuesta tanto recibir ese saludo, y mucho más, darlo.

Para mí, es la frase más importante con la que puede comenzar el día. No saben cuánto poder tiene dar los buenos días, y recibir lo mismo de los demás. Es importante también porque relaciono ese saludo con el cariño que uno espera recibir de sus padres, y que uno da a sus hijos cuando los despide cada mañana.

Cuando le deseas el bien a alguien, de alguna forma, ese bien también te alcanza a ti. Por eso, cada mañana vale la pena agradecer la oportunidad de un nuevo día: un día más para estar con los seres queridos, un día más de trabajo, un día más de sueños, un día más de esperanza, un día más para vivir.

A mí me importa la respuesta a ese saludo, porque quiero compartir algo bueno con quien lo recibe. Quienes le damos valor a este gesto procuramos fijarnos en el corazón de las personas, no solo en la simple cortesía.

¿Por qué les cuento esto? Porque cada vez menos personas usan el "buenos días" para saludar, y porque tampoco responden al saludo. Ahora solo responden con un "qué más, mi pana", "qué más, chama", "épa, qué tal", "buenassss", "buenas tardesssss" (cuando uno está dando los buenos días), o "buenas será para ti". Ese saludo se ha estado perdiendo, y vale la pena rescatarlo. No hay nada más triste para el corazón que darse cuenta de que las demás personas no ven la oportunidad de un nuevo día.

Te invito, de hoy en adelante, a dar un verdadero buenos días, con el corazón: buenos días a tu esposo o esposa, a tu novio o novia, a tu hermano, a tu padre o madre, al vecino, al amigo, a tus hijos (acompañados de un abrazo), a tus compañeros, a tu jefe.

Porque al final, un buen saludo es, también, una manera de empezar el día construyendo algo bueno para alguien más, y de paso, para nosotros mismos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola cuña... gracias, por tus reflexiones...

Anónimo dijo...

Hermanita, tu nota me recuerda la costumbre que tenemos de persignarnos frente a la foto de JESUS que pusieron papa y mama en la parte baja de la escalera de su casa, me acabo de dar cuenta que esa fue la manera de enseñarnos a darle a EL los buenos dìas........ te felicito y sigue puliendo esa venita de escritora,besitos